Jesús, de Instantes, me pasa este premio.

Lo recibí e hice circular hace muy poquito, así que no voy a explicar más cositas sobre mí de momento, jejeje...Además, una ha de mantener cierto halo de misterio, ¿no? De todas formas, ¡muchas gracias Jesús! Pasaros por su blog, ¡le ha dado un cambio de look y está estupendo!
El segundo premio me llega desde Y entonces llegó el caos. Aquí lo tenemos:
También es un premio repe (esto me recuerda a cuando era pequeña y jugábamos a los cromos diciendo aquello de: "¡Tengui! ¡Falti!", anda que no...). Ella ya sabía que lo tenía, pero le apetecía premiarme igualmente, y yo se lo agradezco de corazón, es un detallazo. Si no la conocéis, os animo a que descubráis las historias de sus dos pequeñajos, ¡seguro que os engancha!
Por último, mi sister Drew de Viviendo en mi nube azul, me pasa este galardón:
A Drew y sus peripecias egipcias las conoce to quisqui, creo yo, pero no está de más deciros que es un blog de los indispensables, por si hay algún despistado por estos lares. Su premio no lleva penitencia y se reparte a quien se quiere...Como ella lo ha pasado a cinco blogs, yo hago lo mismo:
Madi de Entre apuntes y pañales, para darle ánimo con esa asignatura rebelde que la tiene FFF...
A Teresavet de Etología familiar porque nos ha dado un notición de los que nos gustan.
A Sarai porque no deja de alucinarme su creatividad sin límites.
A la rubia de Esto es para una que lo quiere así porque cuando paso por su blog sé que tengo un rato de risas aseguradas.
A Batallitas de mamá porque sin duda se merece un premio después de los imprevistos del último miércoles.
Para variar, mi mejor premio (sin desmerecer los vuestros, of course), me lo otorgó ayer mi Peque. Prometo que lo que explicaré es totalmente verídico, que no añado nada de mi cosecha, y que sí, mi Peque es así de maravilloso y achuchable.
Como los domingos nos gusta remolonear en la camita al despertarnos, ahí andábamos él y yo (Mr. X todavía roncaba), mirando las musarañas y haciéndonos carantoñas, cuando de pronto se me queda mirando y me dice: "Es guapa la mamiiii". ¡Madre del amor hermoso! ¡Casi me lo como a besos! Y lo mejor es que lo repitió más tarde cuando me estaba probando vestidos antiguos para ver lo que descarto del armario. Le debió llamar la atención que llevaba lentejuelas y me lo dijo con una sonrisa de esas que van a romper más de un corazón. Para rematar, se quita el chupete (sí, todavía andamos enganchados a ese artilugio) y me susurra: "Te quiero...¡mucho!". Eso es lo que yo llamo sentirse en la gloria.







