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jueves, 24 de mayo de 2012

Resultados y Motherphilia

Hoy hemos tenido los resultados de los análisis de Peque ¡y han salido bien! Según ellos, Peque no sufre celiaquía. De todas formas la pediatra insiste en que lo ve con mucha panza. No cree necesario indagar de momento en el tema, pero si el año que viene lo ve igual, repetirá los análisis de sangre. Pues nada, a pensar en positivo y esperar que todo vaya bien, ¡pesito que me he quitado de encima!

Por otro lado, si bien Peque está como una rosa, yo parece que padezco un trastorno de lo más raruno llamado Motherphilia (palabro exótico, ¿verdad?). En el post de La Gallina Pintadita os dan más detalles, pero resumiendo, parece ser que las mujeres que practican colecho, LM prolongada y expresión reiterada del afecto por sus hijos padecen este mal. Yo ya no doy teta a Peque, pero colecho con él y le doy todos los mimos que puedo, así que dos de tres me parecen suficientes síntomas para darme por aquejada de este terrible desorden.

Ironías aparte, el artículo al que hace referencia Carmen me cabrea sobre todo por dos cosas.

La primera de ella es que nos mete a todas en el mismo saco. A ver, por el hecho de dormir con mi niño y darle muchos (pero que muchos) besos, eso no me hace igual a cualquier otra madre que siga esas pautas. Aborrezco las etiquetas y generalizar así porque sí. ¿Todas las mujeres que dan biberón y cuyos hijos duermen en su habitación son iguales? No, ¿verdad? Es que es una soberana gilipollez. La grandeza del ser humano reside en la originalidad de cada uno de sus individuos. Y las relaciones madre-hijo no se escapan a eso. Estereotipar nunca me ha parecido una práctica que lleve a ningún lado.

El segundo punto que me toca la moral es, por supuesto, la demonización de prácticas que a mí me parecen del todo lícitas (LM prolongada, colecho y mimos, of course). Que vengan esos expertos y me muestren estudios serios, científicos, controlados y contrastados donde se ponga de manifiesto la veracidad de esas aseveraciones. Porque mira que he leído sobre el tema, pero nunca nadie me ha convencido de que esté causando un daño irreparable a mi vástago. Y ojo, jamás criticaré a una madre que da biberón o pone a su niño a dormir en la habitación de al lado. Tengo amigas que lo hacen y jamás he ido contra ellas haciendo proselitismo de mi forma de criar. Mientras amen a sus hijos (y me consta sin duda alguna que lo hacen), yo respeto todas las maneras de acompañar a tu niño en su camino por la vida.

Y dicho esto, me voy a dormir a la piltra. Eso sí, entre mi niño grande y mi niño pequeño.

¡Buen finde!

jueves, 17 de mayo de 2012

¿Celíaco o no celíaco?

Como ya expliqué en el blog hace un tiempito, la pediatra de Peque nos había comentado alguna vez que lo veía barrigón, y que podía ser un síntoma de celiaquía. Aparte de ese, no tiene más síntomas "clásicos" de la enfermedad (diarreas, vómitos, etc.). Hace un par de semanas tuvimos que ir de nuevo a la pediatra por unas lesiones en la piel que han resultado ser una dermatitis atópica. Pero de nuevo lo vio barrigón, así que nos recomendó hacerle un análisis de sangre y confirmar o descartar la celiaquía. Nos dijo que tenía que consultar con el equipo de enfermeros si se "atrevían" a sacarle sangre a un niño pequeño. Por lo visto, en nuestro CAP no tienen que hacer a menudo este tipo de extracciones. A mí el tema me dio cierta inseguridad, porque no tenía ganas de que utilizasen a Peque como conejillo de indias. Al final nos llamaron y nos dieron hora para el viernes de la semana pasada.


Fuimos al CAP a las 8,30, y yo estaba hecha un flan. Parece mentira que me dedique a lo que me dedico y que saque sangre a diario...pero claro, cuando el paciente es tu hijo la cosa cambia. Al ver al enfermero me relajé, ya lo conocía y es un chico amable y muy profesional. Durante unos minutos estuvieron examinando las venas de los brazos de Peque para escoger la mejor. Todo ese ratito Peque estuvo tranquilo, mirando como lo manoseaban (de hecho, el día anterior yo había jugado con él a eso, haciendo ver que le ponía un Smart y que le pellizcaba el bracito.). No sé si sirvió de algo, pero por lo menos no le pilló por sorpresa. Cuando lo tuvieron decidido cogieron una sábana verde y fueron envolviéndole el cuerpecillo, dejando sólo el brazo libre (vamos, lo mismito que hacemos los veterinarios con algunos bichos...). Le decían que lo estaban disfrazando de romano, fueron muy cariñosos. Y ahí él todavía aguantaba el tipo. Pero entonces lo estiraron y ya pilló que algo se le venía encima, así que me miró, me debió ver la cara de circunstancias y se puso a llorar. Al principio me puse justo a su lado, pero tenía su brazo enfrente, y a pesar de currar viendo muuuuchas cosas peores cada día, me puse nerviosa y le pedí a Mr. X que ocupase mi sitio. Me sentía ligeramente mareada, y me puse a los pies de Peque, abrazando sus piernas. El enfermero lo hizo divinamente, conservando la calma a pesar de los berridos y le encontró la vena a la primera. En cuanto acabaron lo liberé de la sábana o me abracé fuerte a él. El disgusto no le duró mucho, todo sea dicho, y de vez en cuando se mira el hematoma y dice "pupa", pero no lo veo yo muy traumatizado (eso sí, otra vez será más difícil pillarlo). Nos despedimos agradeciendo al equipo de enfermería su buen trato y Mr. X me dijo sonriendo: "Peque debe pensar que estamos locos, dando las gracias a todos por haberle hecho pasar un mal rato...". Pues también es verdad...


Los resultados los tendremos la semana que viene.


Pero lo que me ha decidido a escribir este post es un tema que tocó Unaterapeutatemprana en su blog sobre los derechos de un niño y sus padres en el hospital. Yo agradecí mucho poder estar con mi pequeño, y creo que tanto Mr. X como yo le aportamos cierta calma por estar a su lado. Sin embargo, una anestesista que conozco, clienta mía, y que sabía que teníamos que hacer esta prueba a Peque me dijo: "Si el niño está nervioso y te lo piden, sal de la habitación, te lo digo como profesional y por propia experiencia". Y salvando todas las distancias, a mí también me ha pasado en alguna ocasión en mi trabajo. A veces ves propietarios que además de no poder ayudarte demasiado porque están nerviosos y sufren, tratan a su animal de forma que éste intenta por todos los medios de saltar a sus brazos. Y si les pides probar a hacerlo sin ellos delante, suele ser más sencillo (además, tú te pones menos nervioso sin los ojos del dueño encima). Pero no digo que sea lo norma. Si los enfermeros que atendieron a mi hijo me hubiesen pedido que saliese, creo que lo habría hecho.

Mi conclusión es que, si después de intentar llevar a cabo un procedimiento estando con el niño, no hay manera y los sanitarios nos piden intentarlo a solas con él, puede ser una buena opción. Eso sí, es fundamental que los profesionales te inspiren confianza y traten al niño con cariño y respeto, cosa que, a pesar de parecer ridículo de lo obvio que es, no siempre se cumple (y si no, leed el post de Unaterapeutatemprana y la experiencia de la mamá a la que hace referencia, con gente así no dejo yo mi hijo ni de coña).

martes, 7 de febrero de 2012

Gluten Free

Hoy mi entrada va en apoyo de la petición de una Ley Celíaca Española. Encontraréis toda la información sobre el tema en el blog Etología Familiar de Teresavet (que por cierto es un blog muuuuy recomendable para los amantes de los animales).

Entre mi familia y amigos más cercanos no hay nadie celíaco, pero me interesé mucho por esta enfermedad hace apenas unos meses. En una revisión de Peque la pediatra le comentó a Mr. X que lo veía muy barrigón y pálido, y que eso podía ser signo de celiaquía, incluso sin mostrar ningún otro síntoma. Es verdad que Peque tiene una panza rollo Buda, pero no había pensado en ningún momento que fuese anormal. Aunque no soy de agobiarme demasiado por cosas que no son seguras, hice algunas búsquedas en internet sobre el tema y me informé de lo que podía esperar si se confirmaba el diagnóstico. Cosas de la vida, justo entonces nos visitó una colega americana de Mr. X que se quedó unos días en casa y que es celíaca. Todas las comidas que me venían a la cabeza tenían algo que no podía tomar. Busqué posibles menús, y alguien me dijo que en los Mercadona habían muchos alimentos para celíacos, que estaban marcados con un distintivo rojo. Pues me quedé cegata perdida buscando la puñetera etiqueta roja por el supermercado y apenas salí con tres cosas decentes...Por suerte, la invitada en cuestión comía como un pajarito y con poca cosa se apañaba...

Hace poco, paseando por el barrio donde trabajo, encontré una tiendecita genial que suministra todo tipo de productos para celíacos. A buenas horas...pero al menos, si tengo otro invitado celíaco ¡ya sé dónde ir!