martes, 22 de noviembre de 2011

Missing

Pues eso, he estado un poco missing (o desaparecida, como se prefiera), porque los viracos han invadido la república independiente de mi casa...

Comenzó Peque hace una semana con fiebres altas, y tras la visita de rigor al Centro de Atención Primaria, el diagnóstico pediátrico fue de faringitis vírica. Mejoró bastante a los dos días (aunque por la noche vomitaba moco...cambio de pijama y sábanas cada dos horas, ¡ni en la pasarela Gaudí, oiga!), peeero, el jueves apareció de nuevo la fiebre. A todo esto yo con un trancazo del quince. Esta semana mi jefa se ha ganado el premio a Jefa Tolerante y Comprensiva del Año, porque entre lo que he faltado porque Peque estaba pocho y lo que he faltado porque yo estaba hecha un asquito...Suerte que llovía y los clientes brillaban por su ausencia.

Pues como decía, el jueves reapareció la fiebre. Mmm...¿Y ahora qué tiene? El viernes por la mañana fue a la escuela, y por la tarde lo llevé con su abuela. En el cole estuvo bien, pero algo decaído. Al llegar a casa de los abuelos, tachán, algo de fiebre otra vez y respiración dificultosa. La madre de Mr. X me dijo que me lo llevase pitando al hospital, que cuando el hermano de Mr. X era pequeño tuvo una pulmonía y empezó así. Total, que llamé al padre de la criatura con cierto acojone en el cuerpo y nos llevamos a Peque a urgencias pediátricas. Llegamos a las seis, más o menos, y nada más llegar nos dieron una pulserita de plástico identificativa súper fashion para Peque y un montón de pegatinas para los informes. La recepcionista me dijo con una sonrisa: "Sentaos, que ahora os avisamos". Ayyy, ilusa de mí. Estuve esperando hasta las ocho y media para entrar. Mientras tanto Mr. X se fue porque tenía que atender una visita en su clínica. La verdad es que Peque se portó bastante bien (y eso que a pesar de tener fiebre iba como una moto pidiendo "alala", que es galleta en su idioma, y corriendo de una persona a otra). En dos horas y pico me dio tiempo de saberme de memoria las caras de todos los nenes y padres que estaban esperando. Con algunos era fácil deducir por qué estaban allí (resfriados, caras enrojecidas por la fiebre, brazos en cabestrillo, chichones...), pero alguno me despistó por completo (como un chaval de unos catorce años, bien vestido con su uniforme, que estaba charlando tranquilamente con su mami y haciendo los deberes de inglés...ni idea de qué podía pasarle...).

Por fin nos llamaron para pasar y la enfermera nos preguntó por el historial de Peque mientras yo lo desnudaba y le ponían un pulsioxímetro en el pie (para medir las pulsaciones y la saturación de oxígeno). Le miraron la temperatura con su cacharro supersónico que da la lectura en un microsegundo y me dijeron que ya venía la doctora. Debió tardar como media hora, porque Peque se me durmió en brazos. Cuando llegó se disculpó por el retraso. La verdad es que viendo el percal en la sala de espera entiendo que no se pueda ir más rápido. Y el trato fue excelente por parte de todo el mundo, así que por mi parte ninguna queja. La doctora fue un encanto con Peque. Le hicieron una nebulización (que no le gustó nada de nada, tuve que entretenerlo mirando fotos de su papi en el móvil, que no veas lo papiadicto que está...), pero como mejoró sólo parcialmente, decidieron hacerle una placa. Aluciné con lo bien que se portó. Lo tendí en la camilla para la radiografía y le pusieron dos pesos en los brazos para mantenerlo quieto. Salí mientras hacían la placa y allí se quedó tendido y espachurrao, flipando con las lucecitas, imagino...

Total, que volvimos con la doctora y el diagnóstico definitivo fue una bronquitis. Nada grave, por suerte. De hecho esta semana se habla del tema en el Diario de una mamá pediatra. Eso sí, del pack de medicaciones que le dieron a Peque, ¡el Ventolín le puso como una moto y no había quien lo durmiera! Hoy mi pequeñajo ya está fresco como una rosa. Ya hemos pasado por la catarsis de la primera (y ojalá última) visita a urgencias...

lunes, 14 de noviembre de 2011

¡Estoy en racha!

Pues no puedo decir otra cosa, porque si mi último post iba de premios, ¡este también! Resulta que Nenica, de Aprendiendo de mis mellizos, me ha otorgado este fantástico galardón. ¡Gracias Nenica!



Y tengo que explicar siete cosas sobre mí. Allá vamos:

1. Me gusta mucho patinar sobre hielo. Cuando tenía quince años hice un par de cursillos y lo acabé dejando porque me parecía que la cosa no iba conmigo (vamos, que me pasaba más rato con el culo en el hielo que deslizándome grácilmente). Hará unos cuatro años (¿ya?¿tanto tiempo ha pasado?), mi amiga E y yo nos apuntamos juntas a clases de patinaje y esta vez mantuvimos el ritmo durante dos años, hasta que me quedé embarazada. Llegué mucho más lejos que cuando era adolescente, y estoy muy orgullosa de haber conseguido mi nivel de Patín de Plata, ¡jejeje! Eso sí, con el desentreno que llevo, si piso la pista será para volver a parecer un pato mareao...

2. Cuando tuve que decidir a qué me dedicaría profesionalmente estuve a punto de estudiar arte dramático. Siempre me ha entusiasmado el cine, y quería ser actriz. Al final opté por empezar una carrera "convencional" y dejar lo otro temporalmente. Y como mi carrera me gustó, me olvidé del cine. Hoy en día creo que no me equivoqué. Me da que lo de actriz no hubiese cuajado conmigo. Pero directora de cine, no te digo yo que no...

3. Soy muy mal hablada. Pero mucho. De casta le viene al galgo. Mi madre era capaz de construir frases sólo con tacos, y mi padre no se queda corto. En los últimos años, al vivir con Mr. X, que es más moderado que yo, he rebajado mi nivel de palabrotas, pero aún soy capaz de soltar alguna gorda.

4. Me encanta hacer pasteles. Es una afición reciente, y eso que mi padre es maestro pastelero. Nunca me había tirado mucho el dulce, pero poco a poco le voy cogiendo el tranquillo. Mi último hit: el Marmorkuchen (creo que Drew, de Viviendo en mi nube azul, me hace la competencia, jejeje).

5. Soy exfumadora. Fumé de los veinte años (aprox) a los 31 recién cumplidos. En mi casa fumaba to quisqui. Me gustaba fumar, pero sobre todo socialmente. En época de exámenes había llegado a los dos paquetes diarios. Me alegro mucho de haberlo dejado, es malo para la salud, te deja con una capacidad pulmonar bajo mínimos y tienes un aliento asqueroso. Pero tampoco soy una antitabaco. Respeto a la gente que fuma y no soy machacona con el tema. Creo que cada uno ha de hacer su camino para dejarlo, si quiere.

6. Me gusta vestir de negro. Bueno, en eso voy cambiando poco a poco, y ahora escojo prendas más alegres y vistosas, pero en general creo que el negro me favorece y me siento a gusto con ese color. Mis padres eran iguales, y a veces parecíamos la familia Monster...

7. No puedo salir de casa sin pintarme los ojos (raya y Rimmel negro). Cogí la costumbre en la facultad y ahora es marca de la casa. Sólo en verano y si estoy muy morena, renuncio a la pintura.

Pues ya está, ya he cumplido con mi misión. Ahora tengo que repartir el premio a doce blogs...¡Doce nada menos! Seguro que alguno ya tiene el premio...(si es así, disfrutadlo por partida doble...¡o triple!). And the winner are...:

-Mamá de un bebote. Porque me parto cada vez que leo sus entradas. Divertida y tierna como ella sola.
-Drew, de Viviendo en mi nube azul. Me dio mi primer premio hace poquito y me gusta mucho su forma de escribir y de pensar.
-Lady Vaga, de Dolce Far Niente. Sus post son la crème de la crème de las blogomamis.
-Jeza Bel de Vegamidulcedechocolate. En sus entradas nos descubre los villanos de la cara oculta de la tele, jejejeje...y de paso nos deleita con las dulzuras de su bebita.
-Mon petit bebe. Que tiene mucho curro con su pequeñuela ¡y se merece una dosis de ánimos extra-grande!
-Mamá de parrulin. Porque creo que me voy a hacer la presidenta del club de fans de su Parrulin. ¡Nos tiene extasiadas!
-Annie74, de Las cosas de mi pitufo. Es que su pitufo es muy tierno ¡y ya va en bici!
-Maria, de Mi pequeño koala. La conozco hace poquito, y me gusta mucho su blog, así que esta es una excusa para saber más de ella.
-Mama mimosa. ¡Porque tiene un nuevo inquilino en casa del que queremos foto!
-EstoEsParaUnaQueLoQuiereAsí. Un blog muy, muy divertido. Pero mucho, ¿eh?
-Anuda, de 9 meses. Debe estar a tope con su recién llegada y quizás no pueda ni contestar, pero así le envío ánimos cibernéticos.
-Catarfol, de Historias de un príncipe y cuatro princesas. También la ha conocido hace poco, y me gusta mucho pasarme por su rinconcito, os lo recomiendo.

PD: Edito y añado la foto del premio...Aixxx, si es que no sé donde tengo la cabeza. Gracias, Mamá de parrulin, por avisarme del despiste!

viernes, 11 de noviembre de 2011

Tenemos duende



¡Buenos días! Hoy estoy de muy buen humor, porque es viernes (y eso me encanta) ¡y porque Mamá de parrulín me ha dado un premio! Cómo me gusta esto de los premios, jejeje…
Resulta que con este duende hemos de pensar una palabra que nos guste mucho. La verdad es que no tengo una palabra preferida, y leyendo a las anteriores premiadas, han escogido muchas de las que me dan más buen rollo (como la elegida por Mamá de parrulín, una palabra que es un mundo). Pero bueno, lo he pensado un poco, y mi palabra escogida es GRACIAS.

Desde pequeñita mi madre me decía que hay que ser agradecida con la gente. Siempre estaba con aquello de: “¿Qué se dice, cariño?” cuando alguien me daba algo. Y lo tengo totalmente interiorizado. Me paso el día dando las gracias, a todo el mundo. Incluso en casa a Mr. X y a Peque, por supuesto (él ya lo está aprendiendo y me dice “aaatiá”, aunque aún no pilla mucho cuándo debe decirlo, sólo me imita). Y por la calle, me gusta ser agradecida e intentar ofrecer una sonrisa a las personas con las que me cruzo (aunque no todos lo días estoy tan happy…). Tengo comprobado que cuando estoy de buen humor y doy lo mejor de mí, los demás hacen lo mismo. Y me gusta ver que la otra gente también se comporta así. Creo que todos seríamos más felices si fuésemos más agradecidos.

Esta palabra también me hace pensar en mi abuela, que cuando yo era peque me explicaba que en sus tiempos, si alguien te decía “Gracias”, tú debías contestar “Tú las tienes todas”, y si querías quedar bien, entonces replicabas “Todas las que a ti te sobran”.

A otro nivel, me siento afortunada y agradecida con la vida. He pasado momentos duros y muy tristes, pero el balance general es muy, muy bueno. He tenido unos padres fantásticos que me han proporcionado un hogar cariñoso, unas amigas a las que siento muy cerca de mi corazón y que me alegran la existencia, un Mr. X que no me lo merezco, y un Peque que es lo mejor de mi vida. Así que cada noche doy muchas gracias por todo. Y también doy las gracias a todas las blogueras que he conocido en las últimas semanas y que han hecho de este blog un rinconcito cálido al que me gusta venir a diario. Así que ¡gracias! (especialmente a Mamá de Parrulin por el premio, of course).

Y como hay que repartir el premio a cinco blogs más, ahí van mis premiadas:

-Laura Nogueras de Mi mamá me canta, que tiene un blog fantástico sobre música.

-Pajaguja, de Agujas en el pajar. Está metida en muchos proyectos, ¡pero seguro que saca tiempo para recibir un premio!

-Mamá sin complejos, que me ha resuelto el menú del fin de semana, ¡jajaja!

-Nenica, de Aprendiendo de mis mellizos, a la que he conocido hace poquito y me divierte mucho con las historias de sus pillines.

-Loulou y Cía, que se curra mucho las entrevistas que nos ofrece y se merece este premio.



¡Buen fin de semana!

jueves, 10 de noviembre de 2011

Conciliación Real Ya

Hacía unos días que quería enlazar mi blog con el de Conciliación Real Ya, pero hoy, aprovechando la estupenda entrevista de Loulou y Cia a Marta Gual, del blog Mà amb mà, pell amb pell, cor amb cor, tengo la excusa ideal para hacerlo.
Ya he hablado en alguna ocasión de lo imposible que es en mi sector (como en tantos otros) conciliar vida profesional y familiar. Más tratándose de una empresa pequeña en la que si yo no estoy, no hay nadie para cubrirme. Creo que la solución pasaría por unos horarios comerciales-laborales diferentes, en los que se apostase por las jornadas intensivas. Pero cambiar la mentalidad de un país no es fácil, desde luego. Yo por ejemplo, salgo del curro al mediodía a la una y no vuelvo a entrar hasta las cinco. Cuatro horas para comer. Ni que decir tiene que aprovecho ese rato para ir a buscar a Peque al cole más pronto que el resto de sus compañeros y poder pasar un rato con él esas horas. Si no lo hiciese así, no lo vería desde las nueve y media de la mañana hasta las nueve de la noche. Es decir, que prácticamente sólo compartiríamos unas dos horas al día.
Por otro lado no puedo permitirme dejar de trabajar, porque necesito mi escaso sueldo para llegar a fin de mes. Y tampoco deseo dejar de hacerlo. Me gusta trabajar. Así que creo que el movimiento de Conciliación Real Ya es necesario, y cuantos más seamos más cerca estaremos de encontrar una solución.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Casi, casi, casi

Ayer tuve un día de descargas adrenalínicas a tutiplén. Ahí van los tres hits del día.

Descarga number one. De camino al curro hay un paso cebra que tiene mucho peligro. Mientras está verde para los peatones, está ámbar para los coches (que giran a la izquierda desde una avenida bastante grande). Los vehículos suelen bajar folladísimos, y cuando se dan cuenta del ámbar ya están en medio del paso cebra. Normalmente echo un vistazo antes de cruzar (y mil veces tengo que esperar a que pase el coche o de lo contrario me lo como). Ayer bajaba pensando en mis cosas y justo a la mitad del paso cebra oí un frenazo de los que te dejan petrificada. Me giré con las piernas temblando y vi que el coche había conseguido frenar unos centímetros antes de chocar conmigo. Le señalé el semáforo aún aturdida y va el tío y me hace una señal con la mano como diciendo :"Pasa, pasa, que no ha sido para tanto...". Me lo hubiese comido, pero no me gusta dar rienda suelta a mi belicosidad y acabé de cruzar la calle. Una señora que paseaba su perro me dijo "¡Qué barbaridad!". Pues sí señora, un bárbaro troglodita era el que conducía ese coche. Tardé varios minutos en poder caminar normal sin que el tembleque de las piernas no me hiciese tropezar...Al llegar al trabajo conecté con la página web del ayuntamiento y formalicé una queja sobre la peligrosidad de la zona, porque además está al lado de una residencia de ancianas y cualquier día puede ocurrir una desgracia. A ver si me hacen caso...

Descarga number two. A media mañana llegó a la consulta una clienta de toda la vida con su perrito, que se había enganchado una uña en un mueble y no paraba de quejarse. Lo intenté explorar, pero le dolía tanto que no me dejaba ponerle la manos encima. Le propuse a la propietaria sedar al animal para poder curarle y le pareció bien. Siempre da yuyu una sedación, porque no deja de ser un procedimiento con riesgos, pero a veces no queda más remedio. Total, que le puse la medicación, le fui curando la herida y de pronto el perro empezó a respirar mal. Su frecuencia cardíaca estaba bajo mínimos y la propietaria se dio cuenta de que la cosa no iba bien. Yo guardé la calma e hice lo que debía, pero ya notaba mi corazón martilleando con fuerza y dejándome otra vez temblorosa...Al final se controlaron las constantes y el perro se recuperó sin problemas. Qué mal lo llego a pasar a veces en estas situaciones...

Descarga number three. Al mediodía, a la hora habitual, fui a buscar a Peque al cole. Justo antes de salir de clase siempre se va directo a un armario y a grito pelao comienza a pedir "¡Pa, pa, pa, pa, pa!". Vaya, que quiere pan. Y su profe le da un palito de pan de los que guardan para picoteo. Me fijé que era un poco más grande de lo habitual, pero a Peque no pareció importante y lo cazó al vuelo. Nos fuimos a casa a buscar a nuestro perrote y lo llevamos a pasear al parque. Normalmente dejo a Peque en su sillita mirando las palomas o lo que sea que suceda por allí mientras yo paseo al perro. Habían dos personas más en el parque: un chaval joven a lo lejos hablando por el móvil y un hombre sentado y durmiendo al sol. Yo iba con mi perrote dando un garbeo y lo llevé a beber agua a la fuente. Peque me miraba y de pronto se puso a sollozar. Pensaba que quería que lo sacase de la silla y empecé a caminar hacia él cuando me di cuenta de que se estaba ahogando. Podía respirar parcialmente, pero se iba poniendo rojo por momentos. No puedo explicar lo mucho que me asusté. De refilón vi que el chico joven se iba y el que dormía no sé si se despertó o no por mi agitación. Saqué a Peque de la silla y lo puse boca abajo. En un par de sacudidas escupió el trozo de pan que se le había atragantado. Lloraba y estaba totalmente congestivo. Lo abracé, le canté, lo calmé y me calmé yo también...Al irme vi que el señor de la siesta ya estaba despierto, el otro no estaba. No sé si desde fuera se veía mi apuro, pero yo creo que sí, y me sorprende que ninguno de los dos se acercara a ver qué pasaba. En fin...Nos fuimos a casa a merendar algo blandito y vi que Peque que estaba perfecto, pero madre mía, fue el peor susto de los tres del día.

La verdad es que una vez pasada cada una de las situaciones me quedé tranquila y sin darle más vueltas. Sólo al llegar a casa y hacer inventario mental del día vi que podría haber sido mucho peor. Casi me atropellan, casi se me muere un paciente y casi...eso no quiero ni pensarlo siquiera. Total, que por suerte, o porque mi ángel de la guarda ayer hizo horas extras, mi día acabó pudiendo dar las gracias porque sólo fuera casi, casi, casi malo.

martes, 8 de noviembre de 2011

¿Un hijo, dos, o familia numerosa?

Hace ya tiempo que le doy vueltas a escribir una entrada sobre este tema, pero es que esta semana me viene que ni pintado, luego explico por qué.

Desde el primer momento en que me planteé la maternidad me visualicé como madre de un solo hijo, y eso se debe a dos razones principalmente.

La primera es que soy hija única, y para mí ha sido una muy buena experiencia. No recuerdo haber echado de menos un hermano. Quizás en algún momento me imaginé cómo sería tenerlo, pero era más por curiosidad que por otra cosa. Lo que no me gustaba era lo que me solía decir la gente cuando mencionaba que era hija única. No habré oído veces que los hijos únicos son unos mimados egoístas que no saben compartir...Pues dependerá de cómo te eduquen, digo yo. Está claro que si los padres deciden no tener más prole, ese único vástago podrá disfrutar de más recursos económicos que si los tuviera que compartir con un hermano, pero una cosa no implica la otra, ¿no? Por otra parte, mi madre no tenía buena relación con sus hermanos (eran cinco), y mi padre, que era de familia súper numerosa -siete hermanos-, siempre dice que se aguantan porque cada uno vive en un país diferente. Así que viendo el percal no me daban muchas ganas de probarlo en mis carnes.

La segunda razón es que Mr. X tiene tres churumbeles de su relación anterior, y cuatro ya es un número que marea. Cinco ni te cuento. Desde que decidimos tener descendencia estuvo claro que sólo tendríamos un hijo. Y por supuesto me parecía bien.

El tema es que después de haber tenido a mi Peque, a mi me han quedado ganas de repetir. Probablemente no lo haría tanto por el hecho de darle un hermano a Peque (porque tiene tres hermanos de padre que lo quieren y lo miman muchísimo) como por el de repetir la experiencia. A veces he tanteado un poquito a Mr. X, pero él es más racional que yo, y me hace ver que nuestra economía no da para tanto (si no fuese por eso, a él le encantan los niños, y ya me dice que si nos tocan los Euro Millones, vamos a por el segundo, ¡jajaja!).

A lo que me refería al principio del post es a que este mes he tenido un sustito (sustazo más bien) y pensaba que nos había fallado la tecnología antibaby...Por si las moscas me he hecho un test y nada, se ha quedado todo en el susto. Lo curioso ha sido darme cuenta de que durante los días en que he barajado la posibilidad de estar embarazada lo he pasado francamente mal. Sobre todo por Peque. Con él voy a tope, siempre ha sido un niño muy demandante, y por la noche aún duerme con nosotros. Si hubiese tenido un bebé tendría que haber acelerado el paso de Peque a su cuarto, yo hubiese ido demasiado cansada y encima con barrigolo (y después con el bebito). Me parecía terriblemente injusto para mi Peque, no quería dedicarle menos atenciones. Así que al ver el negativo en el test me he quedado muy, muy tranquila y relajada. Y Mr. X me ha sorprendido muy gratamente. Los primeros días de "duda" no me atreví a decirle nada, porque va muy estresado con un proyecto del trabajo y está acusando el cansancio. Preferí no darle una preocupación extra, pero al final ya no pude aguantarme y le comenté lo que pasaba. ¡Y se lo tomó muy bien! Supongo que esperaba que realmente sólo fuese una falsa alarma y me tranquilizó con su actitud.

Me he dado cuenta de que de tener otro hijo no desearía que fuese antes de que Peque tuviese por lo menos tres añitos (y aún así se me haría extraño pensar en "compartir" el amor que siento por él con otro niño). Y también he visto que Mr. X es aún más generoso y cariñoso de lo que ya sabía que era.

Ahora, una pequeña confesión. A pesar de todo lo explicado, en el fondo, en fondo, muy en el fondo, una chispilla de ilusión sí que he sentido al hacerme el test. ¡Mis contradicciones y yo!

jueves, 3 de noviembre de 2011

Mamá et moi

Lo de recordar mi infancia ha dado pie a explicar la historia de mis padres, peeeero, antes de explicar esa historia, primero hay que contar otra, la de mi madre y mía...Lo entenderéis enseguida.

Mi madre fue la mayor de cinco hermanos. Tenía buenos recuerdos de su infancia, a pesar de que no fue fácil...Sus padres emigraron a Francia para ganarse la vida, y por aquel entonces los franceses les tenían una tirria inmensa a los españoles, así que la adaptación se las trajo (idioma nuevo, costumbres distintas...). Pero era una chica lista, y aprendió francés en tiempo récord. Más aún, antes de acabar el curso era la mejor de la clase en gramática francesa, cosa que jodía tanto a sus compañeros como a sus profesores. Era una alumna brillante, y quería estudiar medicina.
Pero las circunstancias cambiaron y mi abuelo decidió que se volvían a España. Todo se torció. Las cosas no iban bien y mi madre tuvo que dejar los estudios para ponerse a trabajar. Mi abuelo era pintor y dibujante de comics y le enseñó lo que sabía para que ella, que era buena con la pintura, le echase una mano pintando cuadros "a peso" para un marchante de arte. Ella no escogió ese camino, le fue totalmente impuesto, pero con los años se convertiría en una pintora excepcional. Alternaba trabajos diversos con la pintura, y mientras tanto, el ambiente en casa cada vez era más asfixiante (mi abuelo se transformó en una persona controladora y de carácter más que difícil, y no le pasaba una). Cuando le surgió la oportunidad de trabajar durante unos meses en una ciudad de Francia no se lo pensó dos veces.
Estuvo fuera cerca de un año y pudo disfrutar de la independencia por primera vez. Tuvo sus amoríos e incluso un ligue más o menos serio. Pero el trabajo acabó y tuvo que volver a casa. Unos días antes de viajar a España visitó a una tarotista. No sé por qué lo hizo, pero recibió una información privilegiada: "No vas a volver sola". Mi madre le dijo que se equivocaba, que dejaba al novio que tenía en Francia y que viajaría sin amigos. Pero la mujer insistía...y no se equivocaba, porque poco después de llegar a España, mi madre descubrió que sí había viajado acompañada, porque estaba embarazada. Por supuesto, la noticia fue una bomba en la familia, y no quiero ni pensar lo que tuvo que soportar. Pero decidió seguir adelante en una época en que las madres solteras estaban muy mal vistas.
Unos meses después aparecí yo en escena, una niña, como ella deseaba. Mi padre biológico supo de mi existencia porque mi madre se lo explicó, pero ella no quería nada de él, lo informó para que lo supiese y nada más. No aceptó que me diese sus apellidos. Guardó algunas fotos suyas por si en alguna ocasión yo tenía curiosidad, pero mi abuela las encontró y las rompió, así que de ese hombre sólo sé su nombre y que tenía dos hijos más. Sí, en algún lugar del mundo tengo dos medio hermanos. Mi madre siempre me habló con total franqueza de mis orígenes y jamás ha supuesto un problema para mí conocer la historia ni explicarla si alguien pregunta. Cuando se la conté a mis amigas del instituto (que siguen siendo mis mejores amigas) no podían entender que yo no tuviera más curiosidad y me propusieron viajar a Francia en lo que venía a ser una especie de misión secreta adolescente para encontrar a mi padre biológico...Mucha peli habían visto. Y yo les decía: "¿Para qué?¡Si yo ya tengo un padre!". De cómo mi madre conoció a mi padre (el que me ha criado) os hablaré otro día...Esto parece una telenovela, ¡jajaja!
To be continued.